Blog entry by javi muro

Anyone in the world

Aumentan en el gabinete del presidente Macri los funcionarios que opinan que el jefe de Estado debería ir abandonando un poco el ajuste para dar comienzo a la etapa desarrollista de su Gobierno. Sobre todo para garantizar que la economía xxx comience a reactivarse y llegue en buena forma al 2017 para ganar las elecciones. Un desarrollismo popular de mercado, por ejemplo.

Son aquellos que opinan que la inflación efectivamente irá descendiendo en el segundo semestre, no tanto por el apretón monetario, dicen, sino por el dólar estable y la pausa en el tarifazo por este año. Advierten sobre el atraso cambiario, porque saben que es un tema que siempre preocupa al Presidente. Se sentirían más cómodos con un dólar entre 15 y 15,50 que en 14 como ahora. Habrá tiempo de ajustarlo, como todo según prometen, en el segundo semestre, cuando pase la soja.

Opinan que con el financiamiento externo reabierto para la Argentina, más los miles de dólares extra que aportará el blanqueo, es hora de comenzar a gastar. En obra pública, jubilados, asignaciones sociales y fondos porno de conurbanos. Saben que con esa chequera obtendrán los apoyos parlamentarios para el nuevo paquete de leyes económicas que va al Congreso, por los acuerdos con gobernadores e intendentes en todo el país. Para la dirigencia sindical, se sabe, están disponibles los fondos especiales que el Estado adeuda a las obras sociales y que ya se prometen repartir.

Estiman que la inversión privada va a acompañar en los sectores con ventajas competitivas: campo, agroindustria, minería y energías renovables. Y afirman que no hay peligro de que se acelere la inflación porque ahora se emite para comprar dólares

 

y el déficit finalmente está financiado con endeudamiento externo o, mejor, con ingreso directo de capitales. Los números oficiales del Indec mostrando la inflación mayorista en franco descenso a 1,5% en abril se celebraron en Casa Rosada más que la clasificación de Boca a las instancias finales de la Libertadores

Medio gabinete se encuentra entusiasmado y en esa línea. Desde luego el ala política, Marcos Peña, Rogelio Frigerio, Francisco Cabrera, Jorge Triaca junto a integrantes de la mesa chica del Presidente, caso Nicolás Caputo o José Torello. También la gobernadora María Eugenia Vidal, los radicales y Elisa Carrió.

Los más preocupados con este despertar desarrollista son los economistas más prudentes del elenco que acompaña al Jefe de Estado, empezando por el Presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. "A mí no me gusta nada esta idea de que vamos a una inflación de 2% mensual en el segundo semestre. Yo necesito mucho menos que eso para que en 2017 vayamos a 12/17% al año" explica el titular del Central. No descarta subir los encajes en caso de que la presión para que siga bajando las tasas de las Lebacs conspire contra su obsesión de reducir la cantidad de dinero en el mercado.

Alfonso Prat-Gay parece colocarse en una posición intermedia. Acaba de ratificar que su objetivo inmediato es que la inflación esté rápidamente debajo de 2% mensual. La prudencia fiscal del ministro de Hacienda y Finanzas (no de Economía suelen recordar los macristas puros) no obedece a su vocación por mantener el ajuste, ni mucho menos.

Sospecha que tanto desarrollismo alrededor del Presidente tal vez resulte una fórmula para intentar en el futuro reemplazarlo por otros más identificados que él con el ideario de Arturo Frondizi. Los desarrollistas, que también nutren los equipos de coordinación económica de Marcos Peña, evalúan que buena parte de la tarea de Alfonso y su equipo está realizada y con éxito. Suponen que podrían tentarlo en el futuro a ocupar la Cancillería. Y se entusiasman con versiones lógicas que circulan en los mercados. Ex colegas de Luis Caputo, secretario de Finanzas, calculan que si el riesgo país sigue bajando y los bonos argentinos rinden en poco tiempo 6%, lo inteligente dada su categoría y prestigio en el sector privado sería retirarse dando las hurras y por la puerta grande, después del blanqueo, de haber reabierto el crédito y haber sacado al país del default. Define Macri, como siempre.

La fórmula de la felicidad que le proponen los desarrollistas para encarar el segundo semestre y tratar de ganar las elecciones lo entusiasma: no más aumento de tarifas por este año. Se discute solo si el nuevo ajuste en tarifas eléctricas será en noviembre o en enero. Llevar a $ 20 mil millones por mes el gasto en obra pública a partir de julio, apostar a la argentina rural y a la inversión privada en los sectores que recuperaron rentabilidad. Dólar estable y mayor gasto en jubilados, gobernadores, planes sociales, sindicatos. Más déficit, pero financiado con ingreso de capitales producto de la colocación de deuda, caída en el riesgo país y fuerte ingreso extra de capitales por el blanqueo que se anuncia en las próximas horas.

En las empresas y entre los inversores la expectativa comienza a reanimarse. La encuesta de inflación esperada para los próximos 12 meses por primera vez dio debajo de 30%, según la Universidad Di Tella. El dólar estable siempre mejora el ánimo de los argentinos, más allá de los problemas del atraso cambiario, que podría moderarse si se va frenando la inflación

Fue clave la decisión política del Presidente de vetar la ley anti empleo, episodio que volvió a mostrar la prácticamente nula representación empresaria en el Congreso, Solo el ex presidente de la UIA, Ignacio de Mendiguren, sin el apoyo de sus pares empresarios, levantó la voz contra la oleada de presiones sindicales que ese sector sí hace pesar y con fuerza en las listas de legisladores y presidencias de comisiones.

Surgen interrogantes que nutrirán el debate que viene en los próximos meses: alcanza con lo que ofrece el Gobierno para desatar un proceso de inversiones. Hay cuestiones no resueltas. La presión impositiva torna muy poco competitivo este país, sobre todo con el dólar estable. El problema del blanqueo no solo es el elevado costo que el Gobierno intenta imponer a la clase media que ahorró en dólares los últimos 50 años para defenderse de la inflación y los malos gobiernos. Es también los impuestos que cargan a la inversión, a las propiedades, al comercio, y al empleo. Prácticamente la mitad del dinero y las operaciones en blanco que circula en la economía termina en las arcas del estado por impuestos.

Otra preocupación creciente entre empresarios e inversores es el rol de la Justicia en la era Macri. No tanto por los casos de corrupción que animan la radio y la TV, sino por cuestiones más profundas. Por ejemplo qué hará Ricardo Lorenzetti y sus colegas en la Corte con los casos crecientes de los amparos judiciales contra los aumentos de tarifas. De hecho ya está en el máximo tribunal desde mayo un caso por las tarifas de gas (ACUBA y Otro contra Camuzzi y Otros) donde la Corte pidió la opinión de la procuradora Alejandra Gils Carbó, quien ya dictaminó que las medidas cautelares no deben poner en peligro la prestación de los servicios ni interferir en las decisiones de la política económica establecida por el Poder Ejecutivo. La decisión de Lorenzetti, quien parece de momento manejar su propia mayoría automática de tres, mantiene en vilo a medio empresariado en la Argentina.

Como también el futuro que determinará la Corte para la explosiva situación que se da contra las empresas y contras las aseguradoras de riesgos de trabajo por el exponencial crecimiento de los juicios laborales contras las ART, a pesar que la siniestralidad viene bajando y el sistema sexo gratis ha evitado la quiebra masiva de empresas por la industria del juicio. En 20 años se presentaron más de 600 mil demandas, pese a que los accidentes disminuyen sistemáticamente. Y sigue creciendo el problema.

En abril el aumento de los juicios respecto del año pasado llegó a 16%. A razón de 150 mil juicios por año. No en vano, la futura integración de la Corte y el poder de Ricardo Lorenzetti en la Argentina resultan un dato importante. No solo para Macri y sus aliados políticos, También para medir el ritmo de las inversiones.